Grecia

Cada año se nos hace más difícil elegir destino… pero yo tenía muy claro que tenía muchas ganas de conocer Grecia. Aunque iba con las expectativas algo bajitas (que si la ciudad está dejada, que si sucia, que si un calor mortal…), lo que encontré fue todo lo contrario. Spoiler: me ha encantado.

¡Quédate que te lo cuento todo!

Llegamos por la tarde al aeropuerto y hay metro directo hasta el centro de la ciudad, nosotros nos alojamos en un apartamento muy bonito (Ermou Dowtown Suites) en el centro así que nos bajamos en la parada de Monastiraki.

Nada más salir del metro ya te encuentras con esa plaza llena de vida y el partenón de fondo que te da la bienvenida. Dejamos las cosas y cenamos en uno de tantos rooftop de la ciudad, Theathine, viendo el Partenón encenderse mientras el sol se apagaba, increíble.

Centro de la ciudad

Empezamos el segundo día con un freetour, como es obligatorio en cualquier ciudad que vayas a visitar. El guía nos había recomendado dejar el carrito, ya que Atenas no es super accesible para ir con carrito pero aun así lo llevamos y la verdad que muy bien, algún tramo de más piedra podría ser un poco más incomodo pero en ningún momento tuvimos que plegarlo ni nada.

Quedamos en la Catedral Metropolitana de Atenas, y fuimos poco a poco conociendo la historia de Atenas y los puntos más importantes de la ciudad: Ágora de Atenas, el ágora romana, la biblioteca del emperador romano Adriano, el Templo de Zeus, …

Aunque, como buena friki de Hércules, me faltó más mitología y el templo de Zeus me dejó un poco meh.

Monte de filopapos y Anafiotika

Por la tarde nos perdemos por las callejuelas de Plaka hasta llegar al precioso barrio de Anafiotika. Un microbarrio blanco, diminuto, colgado de la ladera de la Acrópolis, donde las bugambilias se enredan entre callejones. Casitas encaladas, puertas de colores, gatos dormilones y ventanas abiertas para respirar calma.

Y cuando el calor apreto, subimos al monte Filopappos. En Atenas hay varios miradores desde donde ver la ciudad pero escogimos este y fue todo un acierto, poquita gente, una ruta bastante fácil apta para carrito y un atardecer precioso, con la Acrópolis frente a ti y la ciudad estirándose hasta el mar.

Acrópolis

Nos pegamos un buen madrugón para visitar la joya de la corona. Es mejor sacar las entradas con mucha antelación, desde la propia página web, nosotros para el día que queríamos ya no había, así que las sacamos a través de Civitatis que estaban un pelin más caras. Nos hubiera gustado coger un guía pero tampoco quedaban con guía…

Fuimos un poquito antes de la hora de la entrada, ya que habíamos leído que se hacían colas kilometricas pero la verdad que como era a primera hora no hicimos casi cola. No se puede entrar a la Acrópolis con carrito, tienen un parking para dejarlos guardado, así que llevaros la mochila sí o sí que os espera un buen paseo en cuesta.

Ojo que en muchos blogs leeréis, de coger la entrada combinada que incluye varios recintos arquelogicos de la ciudad, pues eso ya no existe desde este año, así que no os volváis locos como nosotros para buscarla (ni eso, ni el trenecito para peques que te lleva por el centro de la ciudad, ya no existe tampoco).

No hay prácticamente en todo el recinto ni un poquito de sombra, así que ve preparado con agua, gorra, ventilador y todo lo que puedas, ya que puede ser matador. También lleva bambas, que el suelo es todo de piedra y resbala mucho.

La duración de la visita es de 2h aproximadamente, y hay varias entradas de acceso. Te recomiendo entrar por la entrada principal, pasar de largo el teatro dionisio (lo verás en la salida) y así tener un ratito el partenón para ti (y pocas personas más). Y todo lo que pueda decir se queda corto, es espectacular todo lo que vais a encontrar ahí y toda la historia que hay detrás. Aunque vayáis sin guía como nosotros, si podéis leer un poco sobre cada una de los detalles que hay, mucho mejor.

Plaka

Después de visitas la acropolis,nos perdemos por las calles de Plaka antes de irnos al apartamento a descansar hasta nuestro próximo paseo. Plaka es el barrio más antiguo de Atenas, pero no tiene pinta de viejo. Tiene vida, encanto, y esa mezcla entre turístico y auténtico que te atrapa.

Por la noche repetiremos sus callejuelas para acabar cenando en Oraia Hellas, uno de esos restaurantes con terraza, lucecitas y una buena musaka para acabar el día a lo grande.

Sintagma y Psirri

Por la tarde repetimos plaza Sintagma, que nos había quedado pendiente… y justo pillamos el cambio de guardia (de lejos, que ya estaba acabando y el sol apretaba). Aun así, ver a los soldados evzones con sus uniformes y esos movimientos tan solemnes, tiene algo hipnótico. Digno de ver, aunque sea solo unos minutos.

Después, escapamos del calor paseando por Psirri, una zona con vidilla, tiendecitas, arte urbano, y un ambientazo callejero que te da ganas de quedarte a vivir allí con un matcha en la mano.

Y sí, caímos en la tentación de Litte Kook. Porque una es madre, pero también fan de Disney🌹. No es necesario consumir si no quieres (nosotros nos tomamos una crep y muy rica), solo pasear por la calle toda decorada y ver a los camareros disfrazados de personajes ya vale la pena.

Y no podemos hablar de Psirri sin hablar de Avli, uno de esos lugares en el que no entrarías en la vida pero que te han dicho / has visto en un tiktok y de repente estas allí. Tienes que ir a las 13:00h, nada más abren por qué se hacen unas colas gigantes. No está en la calle principal, tienes que meterte por un pasillo estrechito, casi como si fueras a casa de alguien y te encuentras con una terracita con encanto y muy local. La comida estaba muy rica y se notaba todo muy casero pero hacía mucho mucho calor y las colas que se forman me parece una locura.

Monastiraki

Monastiraki es el corazón callejero de la ciudad. El sitio perfecto para comprar souvenirs. (Y los vestidos preciosos griegos para niñas). Todo mezclado. Todo vibrando. Todo lleno de vida.

También encontrarás restaurantes muy interesantes, como The Greco Project, donde comer un gyro buenísimo. Hay varios en la ciudad de la misma marca y están muy bien de precios.

Aunque si quieres probar un gyro y quedarte sin palabras… Tienes que ir al puestecito de Tylixto Greek Wrap. Siempre habrá cola, no importa a la hora que vayas, pero merecerá le pena.

Y tras enamorarnos de Atenas perdidamente… toca irnos al puerto Lavrion, que vamos a conocer las islas.

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