Tras unos días en Atenas, enamorándonos de su ciudad y de su comida, toca conocer un poco las islas. Y lo hacemos a bordo del Celestyal Discovery 🛳️.
Nosotros siempre hemos sido un poco mochileros, así que ha sido nuestro primer crucero (sin contar el de Luxor, que era pequeñin). Y la verdad que para moverte con peques es muy cómodo (y no tener que pensar en qué hacer de comida o cena maravilloso).
La verdad que en general nos ha gustado mucho la experiencia en crucero. Echamos de menos la sala para niños del barco que la estaban rehabilitando pero el resto, tanto la comida, las actividades, etc. fueron bastantes guays. Si hubiesemos tenido más días quizá el crucero de más días que no hace dos paradas al día sería mejor ya que podrías disfrutar un poco más del barco y de todo lo que ofrecen.
Los barcos de Celestyal salen desde el puerto de Lavrion, y entiendo que casi todo el mundo que se coje crucero va con agencia y hay transfer desde el aeropuerto por qué realmente era un poco complicado llegar hasta ahí en transporte público.
Nosotros cogimos el metro hasta la parada de Nomismatokopio, y allí el bus KTEL que te deja en el puerto pero id con bastante tiempo ya que salen cada 1:30h/2h.
Mykonos

Esa misma tarde llegamos a Mykonos, sin duda mi isla favorita del viaje. Hacía tanto aire, que muchos cruceros grandes no pudieron atracar, así que por la tarde la isla estaba sorprendentemente tranquila para ser julio. Un lujo poder pasear por sus callejuelas casi vacías.
Muchas casitas blancas, los famosos molinos y gatetes por todos los lados. En esta isla no cogimos excursión y lo hicimos por nuestra cuenta dando un paseo, ya que desde donde te deja el barco es bastante viable.
Caminamos hasta los famosos molinos y nos perdimos por Little Venice, con sus casas colgando sobre el mar. Tomamos un helado increíble y volvimos al barco con un maravilloso atardecer, que mañana toca madrugar.
Kusadasi

A la mañana siguiente madrugamos porque tocaba cambiar de país: entramos en Turquía y nos esperaba la excursión a Éfeso. Nada más llegar, nos quedamos impresionados con lo bien conservado que está. Calles de mármol, columnas imponentes y la joya de la corona: la Biblioteca de Celso, que parece sacada de una postal.
Uno de los lugares más espectaculares es el Gran Teatro, capaz de acoger a 25.000 personas. En 2001, Elton John dio un concierto allí y el público, entusiasmado, empezó a saltar al ritmo de la música. Las vibraciones fueron tan fuertes que dañaron la estructura, así que ahora solo se permiten conciertos de música clásica para evitar más daños.
Cerramos la visita pasando por el lugar donde estuvo el Templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
Después la excursión nos hicieron la típica parada en una tienda de ropa, que en este caso fue una experiencia muy muy curiosa. No quiero haceros spoiler pero la manera de venderte la ropa fue bastante sorprendente, ahí lo dejo 😉
Patmos

Después de dejar Turquía atrás, llegamos a la pequeña y tranquila isla de Patmos. Nada más bajar, el ambiente era totalmente distinto: calma absoluta, casitas blancas y un mar azul intenso super apetecible.
El barco te deja en el puerto donde tienes varias calles de tiendecitas y rincons preciosos, un mykonos en pequeñito.
Es un buen sitio para bajarte la toalla y darte un chapuzón en la playa o tomar un helado.
Heraklion
Está ciudad fue bastante bajón la verdad. Knossos tenía pintaza pero el día anterior ya nos habíamos pegado un buen madrugón para ir a Kusadasi, así que decidimos hacerlo más por nuestra cuenta sin planear mucho. Pues error.
Nos llevamos las cosas de la playa y donde te deja el barco, no hay playa cerca. Andamos y andamos y tardamos como 30 minutos en llegar al centro, sin una sola sombra en todo el camino ni nada para tomar algo. Mejor coger excursión o el bus turístico.
Eso sí, una ciudad ideal para comprar souvenirs o los típicos vestidos griegos que estaba todo a la mitad de lo que habíamos visto en otras ciudades.
Santorini
La joya de la corona. Íbamos con las expectativas bajas, ya que ya habíamos visto los típicos vídeos de tiktok de colas gigantes para hacerte una foto. Cogimos la excursión para intentar evitar el rollo de hacerlo por tu cuenta con teleférico y demás.

Primero visitamos Megalochori, otro pueblo del estilo pero con menos turistas y que nos gustó mucho. Y después fuimos directos a Oia. Me hubiera gustado poder disfrutar un poquito más de la ciudad, ya que hay bastante recorrido en autobús y allí no te da para mucho (además de que por supuesto había muchísima cola para hacerte una foto jaja), pero valió la pena. Tanto para ver la ciudad como la increibe puesta de sol de vuelta al barco.





